Irepan, un fotoperiodista mexicano, es asesinado por capturar fotos que ponen en peligro la credibilidad del gobierno, al mostrar que tres estudiantes, oficialmente declarados muertos, en realidad seguían vivos. Con ayuda de su colega Carlos, Irepan intenta exponer la verdad, pero es descubierto y perseguido hasta que lo asesinan. Después de su muerte, el Fiscal General, temiendo ser señalado como responsable de la muerte de Irepan, busca desesperadamente obtener las fotos para salvarse, pero se ve forzado a mentir en un discurso oficial manipulado La culpa lo consume, y el fantasma de Irepan lo persigue, exigiendo justicia, mientras su mente se desmorona bajo el peso de la mentira oficial.