El Banner está mal, el Banner no llega a tiempo y el evento no puede arrancar sin el Banner. Esto es lo que atormenta a Rafael Crivelli, el dueño de una editorial pequeña que necesita que el Banner este corregido y a tiempo para el evento que esta por llevar a cabo con sus nuevos socios. En la vorágine por tener el Banner en tiempo y forma, termina involucrando a sus hijos, tal vez como una excusa para poder sincerarse con ellos por primera vez.